La obesidad se define como un aumento del peso corporal debido a un exceso de grasa que hace peligrar seriamente la salud. Es una enfermedad metabólica multifactorial, influida por elementos sociales, fisiológicos, metabólicos, moleculares y genéticos. Algunas personas son más susceptibles de ganar peso debido a razones genéticas, pero la combinación de una alimentación inadecuada y la tendencia a realizar menos actividad física relacionada con el mayor tiempo dedicado a actividades sedentarias explica la mayor parte del espectacular incremento de la obesidad. Por tanto, los malos hábitos de alimentación y un estilo de vida sedentaria son los principales factores responsables. Este incremento excesivo del peso corporal se debe fundamentalmente al aumento del tejido adiposo y en menor medida del tejido muscular y masa esquelética.
Para poder intervenir e intentar solucionar , aunque sea en parte, este problema de salud, es necesario que comprendamos las causas que han desencadenado esta epidemia. Es evidente que aunque los factores genéticos permitan explicar un pequeño número de casos, las causas de la mayoría hay que buscarla en otros factores. El rápido y espectacular aumento de la prevalencia de sobrepeso y obesidad experimentado en el último cuarto de siglo no puede ser atribuido exclusivamente a causas genéticas. Aunque los factores hereditarios sean importantes, el genoma humano no se modifica en tan poco espacio de tiempo. De ahí que, los factores ambientales o del entorno, que están produciendo cambios permanentes en el estilo de vida, desempeñen un rol esencial creando el llamado entorno obesogénico, caracterizado por la abundancia de alimentos y el sedentarismo
Canarias sufre una desigualdad social brutal. Es verdad que «estamos en la media española en producto interior bruto, pero mantenemos una bolsa de pobreza que alcanza al 20% de la población». Unas 400.000 personas viven con menos de la mitad del sueldo medio -700 euros-. Si se tiene en cuenta que comer cuatro veces a la semana verduras y consumir dos piezas de fruta diaria, lo saludable, supone un gasto de 200 euros mensuales para una familia de cuatro miembros, es muy difícil que el tren pueda mantenerse con tan pocos ingresos. «Si esa gente es diabética o sufre de hipertensión y resulta que vive en un sitio donde la cesta de la compra es la más cara de España, es casi imposible que pueda llevar una vida sana». Al contrario, «estas personas saciarán mal su hambre» con lo más barato que haya.
A esto hay que sumar que los canarios están entre los más sedentarios del Estado, que se trata de un amplio segmento de población con un bajo nivel cultural y una histórica carencia de formación nutricional. Un círculo que, a la larga la Sanidad pública «no va a aguantar. Cuando estas personas llegan al médico, ya es tarde».